La Coctelera

THE BEATLES FOREVER

21 Febrero 2007

PROCESO EVOLUTIVO DE LA PORNOGRAFIA

El término pornografía procede del griego: πορνογραφíα, porne es "prostituta" y grafía, "descripción", es decir, "descripción de una prostituta". Designa en origen, por tanto, la descripción de las prostitutas y, por extensión, de las actividades propias de su oficio. Hay que decir, sin embargo, que el término es de aparición muy reciente pues en la Grecia antigua nunca se usó la palabra "pornografía".
Modernamente se entiende por tal un conjunto de materiales que muestran órganos genitales o actos sexuales y que se exhiben o contemplan con una determinada actitud que, normalmente, tiene por objeto la masturbación o, al menos, excitación de quien busca este tipo de materiales. Estos materiales normalmente se producen por interés lucrativo, aunque Internet ha introducido la posibilidad de acceder gratuitamente a ellos.
La pornografía se manifiesta principalmente a través de tres medios: el cine, la fotografía y la literatura, aunque también admite representaciones a través de otros medios como el cómic, la escultura, la pintura, e inclusive el audio.
Bien podría decirse que la pornografía es casi tan vieja como el mundo. En tiempos prehistóricos se dibujaban o se hacían estatuillas con caracteres sexuales exagerados: senos enormes tal y como las Venus paleolíticas o falos prominentes... Sin embargo, en aquella época, la intención de estas representaciones no era excitar sexualmente sino pedir a los dioses fertilidad y buenas cosechas. En la India hay templos hinduistas construidos hace más de 2.500 años con decorados en relieve o esculturas que muestran parejas en el momento de la cópula. En China se han descubierto dibujos y grabados de la época de la dinastía Chin con representaciones en pleno acto sexual.
En las ruinas de las ciudades griegas se han encontrado desde jarrones con dibujos de parejas en el momento del coito hasta grafitis y textos con clara intencionalidad erótica. Las ruinas de la ciudad de Pompeya, en el sur de Italia, sepultada por una erupción en 79 d.c. son como una cápsula de tiempo que ha permitido conocer cómo se divertían los romanos. Los restos del principal burdel de la ciudad muestran numerosas escenas de sexo. El surgimiento del cristianismo convirtió a las manifestaciones gráficas de sexualidad en un tabú, pero no desaparecieron del todo pues resurgieron en el Renacimiento, bien abiertamente o bien de manera discreta o encubierta. La escultura que hizo Bernini de Teresa de Ávila la muestra en una pose que muchos interpretan como en un éxtasis orgásmico. En concreto el éxtasis místico se considera el equivalente espiritual al orgasmo físico [1].

"La gran epidemia de pornografía" ilustración simbólica francesa del siglo XIX

"La gran epidemia de pornografía" ilustración simbólica francesa del siglo XIX

La pornografía, tal como la conocemos hoy en día, surgió con la aparición de la fotografía. Pocos años después de que Daguerre inventara su daguerrotipo ya se hacían las primeras fotos de desnudos y las primeras fotos de parejas en el momento del coito. En Gran Bretaña existe una fotografía tomada hacia el año 1890 que muestra una mujer realizando sexo oral a un hombre, en lo que sería la primera foto pornográfica en un país anglosajón. La invención del cinematógrafo amplió aún más las producción de pornografía, sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial. En los Estados Unidos, la llamada revolución sexual de los años sesenta permitió que temas de sexualidad se trataran más abiertamente. Una consecuencia indirecta de estos cambios sociales fue el aumento en la producción gráfica de material de contenido erótico. Hacia la década de 1970 se produjo una serie de películas que atrajeron gran número de espectadores al género pornográfico, entre ellas Deep Throat (Garganta Profunda), Taboo e Inside Jennifer Wells.
En la década de 1980 llegó al público a través de videos. Con la difusión masiva del video, millones de personas en todo el mundo pudieron ver películas porno en la privacidad de sus hogares, sin tener que asistir a un cine porno, lo que resultaba algo embarazoso. Las estrellas pornográficas como Cicciolina o Rocco Siffredi se hicieron populares y ampliamente conocidas. Con el surgimiento de internet, el porno ha alcanzado una expansión aún mucho mayor.Las películas de Jean Yves Le Castel Rocco Siffredi y Cristoph Clark marcan un antes y un después en la historia del cine y del arte en general.
Aunque pueden realizarse varias clasificaciones según los participantes, la temática o las posturas, una forma muy extendida de agrupar los géneros pornográficos es de menos a más explícito (ya sean las posturas de pose o las acciones representadas). De esta manera estarían
Es el género pornográfico, tanto masculino como femenino, donde los modelos sólo posan con una parte de su cuerpo desnuda, en el caso de las mujeres suele ser todo menos el pubis.
Este género lo han practicado y practican muchas mujeres y hombres más o menos famosas como puede ser Demi Moore en la película Striptease.
Mediumcore o pornografía convencional
Es aquella donde los modelos enseñan la totalidad del cuerpo en posturas más o menos explícitas. También suele incluirse en este apartado las imágenes o vídeos donde se practica la masturbación o el sexo con juguetes eróticos.
Las famosas revistas Playboy o Penthouse son quizá los ejemplos más conocidos de este tipo de pornografía. Pese a existir clasificaciones que las colocan en el apartado anterior.
Es el género pornográfico más extremo, pues muestras explícitamente el acto sexual, ya sea vaginal, anal u oral. No está claro si el sexo con máquinas eróticas se incorpora en este género o en el anterior.
Este tipo de pornografía se subdivide según la orientación sexual: heterosexual o gay (masculino o femenino). Las primeras películas pornográficas y la gran mayoría de las películas actuales son heterosexuales, la películas gays son las segundas más vendidas y producidas. Existe también la variante de la zoofilia (actos sexuales con animales).
La firma Color Climax quizá sea la representate más conocida del Hardcore. situación legal de la pornografía depende de cada país y del tipo de material. Los actores que participan en películas pornográficas deben ser mayores de 18 años.

  • En los Estados Unidos, las restricciones que se han auto-impuesto las compañías obligan a los actores a someterse a exámenes médicos regularmente a fin de detectar enfermedades de transmisión sexual, sobre todo SIDA. En este país existen una red de salas específicas para publicidad a las que deben ir todas las películas donde aparezca vello púbico (es el límite marcado por su legislación para catalogar a una película como pornográfica).
  • Muchas legislaciones restringen la pornografía que muestra actos violentos o con animales.
  • En algunos países islámicos, todo tipo de pornografía es ilegal.
  • Debido a la enorme influencia de la Iglesia Católica y el conservadurismo imperante en la región, la pornografía en Iberoamérica es un género de escaso valor económico y aún envuelto en un manto de tabúes y prejuicios. Sólo en Brasil, Argentina y México hay producción pornográfica contínua. Aunque en la actualidad se están realizando varias producciones en Chile y Perú, en el resto de América Latina se producen muy pocas películas pornográficas comerciales que muchas veces se distribuyen en círculos muy cerrados.
    Brasil es el principal productor de pornografía de América Latina. El país del carnaval, la samba y el fútbol produce al menos unas 20 películas anualmente, además de un número no específico de cortometrajes que se distribuyen a través de internet, y que podrían rondar entre 50 y 80 al año.
    Según parece, las primeras películas pornográficas brasileñas datan de mediados del siglo XX. Pero recién en la década de 1970 se inició la producción sistemática con fines comerciales. En el desarrollo de la pornografía en Brasil tuvieron mucho que ver las características culturales de la sociedad brasileña, donde la sexualidad es mucho más aceptada y comentada que en el caso de sus vecinos hispanoparlantes. En años recientes, esta combinación de factores (lugares paradisíacos, bajos costos y abundancia de personas dispuestas a realizar porno) ha atraído incluso a compañias de Estados Unidos como Vivid, que ya han filmado en brasil numerosas películas. En la actualidad los actores porno brasileños más cotizados son Alexandre Frota y Rita Cadilac.
    En Argentina la pornografía empezó a producirse tímidamente a mediados de la década de 1980. La producción sistemática y regular se inició en 1992, con el productor y director Victor Maytland, quien realizó películas como "Los Porno Simpson" o "Las Tortugas Pinjas". Pero sólo a partir de finales de la década de 1990 la industria desarrolló calidad técnica y artística. Sin embargo, la producción argentina de porno es en una escala muy pequeña (3 a 4 filmes al año) si se la compara con la de Brasil, donde se producen anualmente al menos unas 20 películas.
    El caso de Colombia es especial, puesto que con Brasil, fue pionera en producción pornográfica sudamericana a mediados de los 70's, pero al igual que hoy en día, su producción no es contínua en algunas de sus regiones geográficas y culturales, con algunos filmes al año, 2 o 3 en ocasiones ninguno, a pesar del auge de la producción cinematográfica no pornográfica que vive hoy en día el país. Esto no significa que las más conservadoras sean las que no producen, porque en realidad, sucede todo lo contrario, la región más coservadora del interior, es actualmente la que más produce material de tipo pornográfico de "manera no - underground", nos referimos a Bogotá. Es de la misma manera, que ocurre en lugares cosmopolitas por tradición, como Medellín y Santiago de Cali, que hacen en suma, de Colombia, por estos momentos, el tercer productor de material pornográfico a nivel iberoamericano, y el tercer surtidor de películas para el canal Venus, después de Brasil y Argentina. Aún estando en esta condición, el porno colombiano y su reparto, muchas veces puede ser menos conocido que, incluso, actores y actrices mejicanas, ya que la incursión de éstas, en el mercado más grande, que es el estadounidense, es mayor, por aspectos que facilitan la comunicación, como es la frontera, el tráfico, la migración y acuerdos de libre comercio, por ejemplo.
    En México, las primeras películas pornográficas fueron producidas en la época de la Revolución Mexicana, con el fin confeso de ofender e irritar a la Iglesia Católica, por aquella época institución asociada con la clase terrateniente a la que algunos grupos revolucionarios combatían.
  • Zoofilia, lesbianas, incesto, watersports, gay village, embarazadas, fisting, varones bajitos que la tienen enorme, S&M bondage, lo que usted estaba buscando. Con la explosión de pornografía en internet hemos llegado, por fin, al reino de los niños. La pantalla se ha convertido en el ojo de la cerradura, justo a nuestra altura, y todo se ofrece al ojo sin restricciones: hemos llegado a la galaxia de lo no narrado.
    Las distinciones hasta ahora entre qué es erótico y qué pornográfico suelen ser ociosas. En lo primero se ha tratado de reivindicar al arte, relegando lo segundo al mal gusto, al tráfico, y todo lo que ya sabemos. A fin de cuentas, es de la vieja porné, o prostituta, que deriva esa grafía babilónica.
    Sin embargo, a las rameras, cuando aún sabían ser paganas, se las consideraba sagradas, y se debe por tanto inferir que algo de lo sacro debe retener la galaxia porno.

    Adelantémonos a decir que, casi con seguridad, retiene los hollejos del paraíso sin pecado.

    No hay tabú en la pornografía: apenas cuerpo y excrecencias; el redescubrimiento de la anatomía y la fisiología, contorsiones y límites, la carne empujando a la osamenta. El niño usted, el niño yo, fisgonea el cuarto donde papá y mamá, aplastándose y resoplando, nos trajeron a la historia. El cuarto del edén, de la prehistoria.
    Dicho de otro modo: como es espectáculo sin tabú, no hay necesidad de historia. El cuerpo sólo obedece a sus llamados y no requiere como coartada de narración más pretenciosa que el infantil juego de los doctores -o que la de los apareamientos de un documental de la National Geographic. No hay veda, ni siquiera espacio para la seducción (dos elementos que comparecen en la narración llamada "erótica"). No existe -dígase llanamente- la palabra No.
    Curiosamente, aquello que es perverso, que debe vencer una barrera, es lo que llamamos erótico (que es lo que amparamos institucionalmente). Y lo inocente, la pornografía, queda clandestino y censurado. Lo que se sigue no deja de resultar llamativo. En primer lugar, la institucionalización del arte es la de una perversión; la interdicción del porno lo es de la pureza. Luego, al ser básicamente una imagen, el porno, como la infancia, es amoral; al ser respuesta a una narrativa, a una escritura, a un guión, lo otro -lo no pornográfico- retiene una sedicencia (dígase así: la imagen es plácida y afirmativa, la riqueza de la escritura es su rebeldía, su afán de avanzar transgrediendo).

    También: la única narración que puede conllevar el porno es escolar: muerda aquí, baje por acá, póngase más allá (manual de autoayuda); lo erótico es un mandato a seducir y desear lo prohibido (generalmente en el coto del prójimo).
    Pequeño apunte arqueológico. Walter Kendrick ha recontado cómo el descubrimiento de la vida diaria de los romanos a partir de las ruinas de Pompeya dio nacimiento a la pornografía: se estimó que semejante hallazgo, que revelaba la convivencia de los romanos con murales y esculturas que hoy calificaríamos de pornográficos (mujer con chivo, mujer con mujer, hombre con yegua, varón, por qué no, con ex doncella) debía ser marginado de niños y mujeres. Con las ruinas cegadoras se erigió un Museo Secreto, visitado sólo por varones adultos: nacía la pornografía en el siglo XIX, nacía el moderno voyeur. Sólo los adultos -y no los niños- podían contemplar el mundo de los niños (tal vez porque para las mujeres, que suelen ser las grandes protagonistas del porno, y los chiquitos, que ya viven en él, hubiera sido demoledor reduplicar la experiencia).
    Conjetura original. Para que exista porno no es necesario el sexo; basta el edén. Antes de la fruta interdicta y de las vergüenzas, Eva y su compañero vivían en estado de pornografía. Previo a la hoja de parra (el emblema de la prohibición, de que la escritura tiene que traspasar algo para alcanzar la verdad que busca), estaban ellos, solos, los animales y el Gran Voyeur, que había hecho un mundo para contemplarlo. Después vino la perversidad, la historia, el desasosegante viborear de la escritura.

    La historia de la pornografía se confunde con la historia de la civilización, ya que el sexo es algo que ha acompañado a la humanidad a lo largo de toda la historia.
    La contribución de la pornografía a la cultura de prácticamente todos los países es altamente subestimada por nuestra sociedad moralista, además que, de una forma u otra, todos accedemos a contenidos pornográficos de vez en cuando.
    Mientras tanto, a lo largo de la historia de la pornografía, el significado de esta ha cambiado sustancialmente. En verdad, la palabra pornografía, de origen griego era originalmente utilizada para referirse a dibujos de prostitutas, usados con el propósito de excitar sexualmente.
    Evidentemente, la historia de la pornografía como la entendemos hoy, se relaciona íntimamente con la historia de la fotografía. Uno de los primeros elementos que el hombre quiso fotografiar fue la desnudez y el comportamiento sexual. De forma similar, la historia de las películas pornográficas comenzó inmediatamente después de la invención del cinematógrafo. Con la invención de la imprenta, la pornografía de distribución masiva fue sólo una consecuencia natural. En verdad, algunos especialistas apuntan que la intención de hacer de la pornografía algo fácil de distribuir, fue una fuerza motriz para desarrollar nuevas tecnologías en diferentes tipos de medios, lo que demuestra la subestimada importancia de la historia e la pornografía para nuestra cultura.
    Recientemente, en la última década, la historia de la pornografía y la industria del entretenimiento adulto pasan por una nueva revolución gracias a la disponibilidad proporcionada por Internet. Hoy este tipo de negocio mueve nada menos que 12 billones de dólares anuales, con millones de websites dedicados a contenido pornográfico y sexo, siendo esta la palabra más buscada en todas las herramientas de búsqueda.
    La fácil disponibilidad de la pornografía, también levanta diversas cuestiones jamás planteadas antes de la historia de la pornografía. Nunca el contenida pornográfico fue de tan fácil acceso a niños y adolescentes como hoy, lo que convierte la media de edad en la que el menor tiene su primer contacto con material sexualmente explícito, a los 11 años.
    Más recientemente, la industria de los juegos comenzó a escribir una nueva página en la historia de la pornografía, al incluir escenas y elementos sexuales en diversos juegos populares, como por ejemplo Grand Theft Auto.

  • En esta lectura me valgo de diferentes disciplinas y teorías referidas al discurso cultural, entendido en su sentido más amplio con el fin de facilitar la relación entre lo escrito y la imagen, de ahí lo que denomino discursos narrativos para intentar descifrar términos y conceptos para tratar un tema que usualmente se le atribuyen los calificativos de escabrosos o espinosos. Este tratar de deslindar, de precisar lo que es la pornografía, lo obsceno y lo erótico - sin caer en la seducción de una discusión estéril en la que se puede valorizar cada uno de ellos de manera positiva o negativa-, se transforma en una empresa ardua por el carácter huidizo, resbaladizo, en fin, lúbrico, de estos conceptos.

    Mi lectura se refiere a tres puntos: en primer lugar, apelando a la autoridad del diccionario y la historia, definir en lo posible cada uno de estos términos que se diferencian de manera aparente, se desligan y al mismo tiempo se contienen en sí mismos. En el segundo punto trataré de plantear la posibilidad transgresora del uso de lo obsceno, lo pornográfico y lo erótico en discursos narrativos, en diferentes épocas, principalmente en textos producidos en los siglos XVI y XVII, así como representaciones pictóricas y, finalmente problematizar la posición de la mujer como objeto de la mirada masculina. la mujer es signo común de estos conceptos si comenzáramos por definir la pornografía etimológicamente. Derivada del griego porni (prostituta) y graphein (escribir), podemos deducir que pornografía es escritos o imágenes sobre prostitutas.

    No hay fronteras o al menos no precisas que separan o acercan la producción de discursos en los que el tema del sexo está presente. Antes de tratar de precisar los conceptos sobre lo obsceno, erótico y pornográfico, voy a citar a Fernando Savater que escribe lo siguiente sobre la pornografía y lo obsceno:

    ...no es la categoría "pornografía" lo que define a lo obsceno sino la categoría "obscenidad" la que decide qué es pornográfico y qué no lo es. Puede haber obscenidad sin pornografía (en especial sin pornografía visual o hipervisual), pero no puede darse algo en sí mismo pornográfico sin previo dictamen de obscenidad. (14) 1

    Sin poder escapar a la autoridad del diccionario, encontramos en la Enciclopedia Británica, en su más reciente edición en versión CD de 1997, que la pornografía se entiende como: "la representación de comportamientos o actitudes eróticas en libros, pinturas, fotos, películas, etc., las cuales tienen la intención de causar excitación sexual". Esto nos lleva a considerar que -dentro del proceso de comunicación-, hay un objeto que es visto (la mujer) y un sujeto que mira, lo que problematiza la posición de la mujer como objeto. Ahora bien, desde el punto de vista del control social y de la sexualidad, lo que se considera pornografía ha sido objeto de sanciones morales y legales, en la creencia que la lectura de discursos pornográficos tiende o puede tender a depravar y corromper a menores y adultos e impulsar a cometer crímenes sexuales. El problema para las autoridades a la hora de definir una obra como pornográfica radica en la definición de lo que es obsceno en el texto o partes del mismo.

    Obsceno, siguiendo al diccionario, es lo que: "en general ofende el sentido público de la decencia". Y continúa el diccionario: "Su importancia social radica en la historia de la censura". Y aquí podemos agregar, la auto-censura, la disciplina y la educación prohibitiva a que estamos expuestos. Además de la censura, existen legislaciones para suprimir actos obscenos, especialmente la publicación de asuntos sexualmente explícitos o indecentes. Y concluye el diccionario: "La obscenidad como la belleza depende del ojo que mira. Esto indica lo difícil de una satisfactoria definición". Muchos países han adoptado leyes para la prohibición de materiales obscenos. La dificultad de la cultura autoritaria para el control radica, como hemos dicho antes, en que la operatividad de las prohibiciones funciona sin una clara definición de la obscenidad por cuanto varía de país a país y por el grado de permisividad en épocas y culturas (dentro de las occidentales).

    Seguimos con lo erótico. Ya vimos que lo erótico es parte fundamental del concepto de lo pornográfico. Históricamente, dentro de la tradición judeocristiana, el sexo, lo sexual es considerado básicamente como un medio de procreación y lo que es solamente erótico (en las representaciones) ha sido visto, o es visto, como perverso e inmoral. Con la actual (hoy) proliferación y comercialización organizada e independiente de materiales eróticos, obscenos o pornográficos, lo cual a mi parecer resulta ser lo mismo, las consecuencias sociales se prestan aquí para un profundo debate. Aún más, con las facilidades de la tecnología (lo que era el libro en la llamada primera modernidad) lo obsceno se disemina como un placentero y libidinoso virus a través de la super-autopista de la información.

    Ya ha quedado atrás el pornoteléfono. Ahora cualquier individuo puede navegar por las zonas erógenas de la pantalla del computador y además crear su propio escenario para ser visto, desde el inofensivo striptease hasta las más inimaginables acciones que la fantasía sexual puede brindar. Estamos en la era del higiénico sexo virtual, de la erotización virtual. Como afirma Phillippe Cueau en su libro, Lo Virtual: "los sistemas de visualización ación virtual proporcionan la ilusión de una inmersión de la imagen: se puede penetrar en la imagen virtual, desplazarse por ella e incluso interactuar de diversos modos con los seres sintéticos que la pueblan."

    Aquí se plantea otro problema entre lo público y lo privado del cual hablaremos más tarde. Permítanme volver atrás para referirme a una historia de la pornografía en la cual se arguye que la concepción de ésta es muy reciente. Data de mediados del siglo XIX y para los eruditos encargados de la elaboración del diccionario Oxford, el término fue problemático. Walter Kendrick en su libro el museo secreto. La pornografía en la cultura moderna, de 1988, incluye la definición del Oxford English Dictionary de 1909. Luego de cincuenta años de trabajo llega a la P y su definición de pornografía, en su primera acepción: "procede de un diccionario médico de 1857, en la que dice: '1Descripción de la prostitución o de las prostitutas, en cuanto asunto de higiene pública." (19) La segunda acepción dice así:

    Descripción de la vida, costumbres, etc., de las prostitutas y de sus clientes: de aquí la expresión o sugerencia de lo licencioso o de temas poco castos tanto en la literatura como en el arte. (20)

    Licencioso y casto. Pareciera que la mayoría de la gente los utiliza para colocar en un grado de maldad y perversidad lo pornográfico y lo obsceno y "artístico" y "sutil", es decir casto, lo erótico. Pero como hemos visto (tal es mi propuesta para el debate) lo erótico, obsceno y porno, son representaciones que producen excitación sexual en el espectador, eufemisticamente: deleite. Y de aquí retrocedemos en el tiempo y vamos a los textos escritos y visuales producidos a partir del Quinientos en los que a pesar de la risa, la parodia, la carnavalización, la burla y el humor y dentro de la máxima horaciana de deleitar enseñando, producen pasajes sexualmente explícitos de naturaleza francamente pornográfica.

    Años atrás lo obsceno, era parte de la cultural oral popular, traducida en poemas satíricos, burlas, parodias, actos públicos en los que lo bajo, lo escatológico, el cuerpo degradado, sus secreciones y el amor estaban sujetos a una permisividad por la ideología cultural. A partir de la racionalización occidental, del sentido precapitalista y de la intención unificadora de una cultura homogénea basada en presupuestos monárquico-señoriales y del control férreo de la mujer y de su sexualidad, la Iglesia, a través de sus aparatos represores intenta controlar lo que considera atentatorio al decoro y a la moral cristiana. La reforma católica será, con sus presupuestos higiénicos, económicos y de salvación de las almas, la institución abstracta que evitará la desviación étnica, social y por supuesto sexual. La mujer se debatirá entre la virgen, la esposa, la prostituta y la redimida, representada esta última, iconográficamente, en la figura de la Magdalena. (pecadora representada en la mayoría de los casos con un fuerte contenido sensual).

    Como afirma Foucault en relación con los discursos obscenos:

    Todavía a comienzos del siglo XVII era moneda corriente, se dice, cierta franqueza. Las prácticas no buscaban el secreto; las palabras se decían sin excesiva reticencia, y las cosas sin demasiado disfraz; se tenía una tolerante familiaridad con lo ilícito. los códigos de lo grosero, de lo obsceno y de lo indecente, si se los compara con los del siglo XIX eran muy laxos. Gestos directos, discursos sin vergüenza, transgresiones visibles, anatomías exhibidas y fácilmente entremezcladas, niños desvergonzados vagabundeando sin molestia ni escándalo entre las risas de los adultos: los cuerpos se pavoneaban. (La vo1untad del saber, 9)

    Y continúa Foucault afirmando que en el siglo XVII se producen:

    ...las grandes prohibiciones, valoración de la sexualidad adulta y matrimonial únicamente, imperativos de decencia, evitación obligatoria del cuerpo, silencios y pudores imperativos del lenguaje;... (160)

    Pasemos ahora a leer unos pequeños fragmentos de textos que explicítan, unos más otros menos, lo que he venido diciendo.

    Ya en los albores del siglo XVI, en La Celestina,2 se presenta la imagen de la mujer en términos culturales y sociales con un énfasis especial en la riqueza. En el diálogo entre Calisto y su sirviente Sempronio, Calisto expresa las virtudes de Melibea y al enumerar sus atributos de belleza -propios del canon de la época-, dice lo siguiente:

    "Las manos pequeñas en mediana manera, de dulce carne acompañadas, los dedos luengos, las uñas e ellos largas y coloradas, que parecen rubíes entre perlas." (101) Y continúa Calisto ahora describiendo el pubis, un pubis cubierto: "Aquella proporción que veer yo no pude, no sin dubda por el bulto de fuera juzgo incomparablemente ser mejor que la que Paris juzgó entre las tres diesas." (101).

    En otro pasaje, Celestina en su intento de comprar la voluntad del otro sirviente de Calisto, Pármeno, a través de favores sexuales de una de sus pupilas, da en el clavo al poner en evidencia la ansias sexuales de éste. Luego de alabar las virtudes del goce sexual, le dice:

    Llégate acá, putico, que no sabes nada del mundo ni de sus deleytes. ¡Mas rabia mala me mate, si te llego a mí, aunque vieja! que la boz tienes ronca, las barvas te apuntan; mal sosegadilla deves tener la punta de la barriga.

    -Pármeno: ¡Como cola de alacrán!

    -Celestina: Y aún peor, que la otra muerde sin hinchar, y la tuya hincha por nueve meses. (118)

    La vieja alcahueta se permite de manera directa referirse a las actividades sexuales. En el diálogo con Pármeno, Celestina le aconseja el regocijo de las descripciones de las caricias amorosas como un elemento más del juego erótico:

    El deleyte es con los amigos en las cosas sensuales, y especial en recontar las cosas de amores y comunicarlas. "Esto hize, esto otro me dixo; tal donayre passamos, de tal manera la tomé, assi la besé, assí me mordió, assí la abracé, assí se allegó. ¡O qué habla, o qué gracia, o qué juegos, o qué besos! Vamos allá, bolvamos acá, ande la música, pintemos los motes, cantemos canciones, invenciones, justemos ¿qué cimera sacaremos o qué letra? (126)

    En otro episodio, cuando Celestina lleva a su casa a Pármeno para que se acueste con Areúsa, la vieja descubre su atracción

    homoerótica hacia Areúsa y goza con el placer de contemplarlos en el acto sexual. Celestina al ver a Areúsa desnuda en la cama se goza con su vista: "dexame mirarte toda a mi voluntad, que me huelgo" (202). Luego al decirle Areúsa que le duele el vientre, Celestina comienza a acariciarle diciendo:

    ¡Bendígate Dios y el señor Sant Miguel Angel, y qué gorda y fresca que estás; qué pechos y qué gentileza!... ¡O quién fuera hombre tanta parte alcançara de ti para gozar tal vista! (202)

    Y más tarde al ver a Pármeno y Areúsa en la cama dice:

    "Quedaos a Dios, que voyme solo porque me hazes dentera con vuestro besar y retoçar, que aun el sabor en las enzías me quedó; no lo perdí con las muelas." (208) (énfasis añadido) 3.

    En 1528 se publica en Italia La Lozana Andaluza de Francisco Delicado. En esta novela dialogada se narran las actividades de una prostituta en Roma. La Lozana, se sumerge en el mundo de la prostitución con éxito por sus atributos sexuales. Como en casi todas las narraciones de este tipo hay explícitas escenas de actividades sexuales. Ya desde muy niña La Lozana siente una especial predilección por el sexo. Luego de su viaje de España a Italia, Lozana se conecta rápidamente con el ambiente prostibulario romano y cuenta lo siguiente a unas paisanas españolas:

    Yo era la mayor; y fui festejada de cuantos hijos de caballeros hubo en Córdoba, que de aquello me holgaba yo. Y en esto puedo jurar, que desde chiquita me comía lo mío, y en ver hombre se me desperezaba, y me quisiera ir con alguno, sino que no me lo daba la edad;" (49) (énfasis añadido)

    Lozana confiesa sus deseos sexuales al contar que le "comía", es decir le picaba, le ardían sus genitales.

    En el mamotreto XIV, Lozana ha conseguido un sirviente joven, Rampín. Van a la cama y ante las insistencias de Rampín y las reticencias de Lozana, quien dice que es virgen, Rampín insiste. En ese juego de sólo unos besos que le permite Lozana, Rampín le pide que se deje penetrar. Lozana al sentir el miembro erguido del sirviente dice:

    Por una vuelta soy contenta. ¿Mochacho eres tú? Por esto dicen: "guárdate del mozo cuando le nace el bozo". Si lo supiera más presto soltaba las riendas a mi querer. Pasico, bonico, quedico, no me ahinquéis. Anda conmigo, ¡por ahí van allá! ¡Ay qué priesa os dais, y no miráis que está otrie en mis pensamientos sino vos! Catá que no soy de aquellas que se quedan atrás. Espera, vezaros he: ¡ansi, ansi, por ahí seréis maestro! ¿Veis cómo va bien? ... En el coso te tengo, la garrocha es buena, no quiero sino vérosla tirar. Buen principio lleváis. Caminá, que la liebre está chacada. ¡Aquí va la honra! (74-75)

    Y continua Lozana en su goce y enseñanza de cómo obtener más placer: "Aprieta y cava y ahoya, y todo a un tiempo... ¡ Agora, por mi vida que se va el recuero! 4 ¡Ay amores, que soy vuestra muerta y viva!11 (75) Seguidamente lozana piensa sobre su placer y hace partícipe al lector que va recreando la escena:

    -¡Cuánto había que no comía cocho! ... Este tal majadero no me falte, que yo apetito tengo dende que nací.... En mi vida vi mano de mortero tan bien hecha. ¡Qué gordo que es! Y todo parejo.... La habla me quitó, no tenía por do resollar. ¡No es de dejar este tal unicornio!" (75)

    En 1540 aparece un texto que inaugura la seudo autobiografía picaresca, El Lazarillo de Tormes. En este texto como en otros de materia picaresca y cortesana aparecen elementos que permiten hablar del carácter sexual transgresivo de sus personajes. Aparte del acomodo que realiza al compartir su mujer con una figura eclesiástica importante, lo que significa ya un elemento transgresor paródico, en el Tratado Cuarto -un párrafo muy corto-, Lazarillo insinúa con una economía lingüística admirable, el carácter libertino del fraile a quien sirve, al que deja por -entre otras cosas-, "algunas cosillas que no digo". Harry Sieber sugiere, en el análisis del Lazarillo, la iniciación homosexual del personaje con el fraile de la Merced.5

    En La hija de la Celestina, (1612) de Salas Barbadillo, todos estos elementos aparecen, problematizándose el papel de la mujer en la sociedad, debatiéndose entre la imagen de la virgen, esposa y prostituta. La hija de la Celestina es la historia de una mujer de origen degradado que utiliza su capital sexual como inversión económica. Montúfar, esposo de Elena, protagonista de esta novela, para vender mejor a su esposa, la publicita para conseguirle amantes que produzcan dinero. Cuenta el narrador: "alababa a su mujer con peregrinos hipérboles, tanto, que por su relación quedaban enamorados." (916)

    En Guzmán de Alfarache, de Mateo Alemán, (1600), el personaje conoce el pingüe negocio de ser marido cornudo. Dentro de la ambigüedad del sermón y la narración, Guzmán cuenta:

    Yo sabía ya lo que pasaba en la corte. Había visto en ella muchos hombres que no tenían otro trato ni comían de otro juro que de una hermosa cara y aun la tomaban en dote; porque para ellos era una mina, buscando y solicitando casarse con hembras acreditadas, diestras en el arte, que supiesen ya lo que les importaba y dónde les apretaba el zapatillo. (II42)

    Esta forma de vender a la mujer llega a extremos gráficos en esta novela. Guzmán sabe al interés que Gracia -su esposa-, podía despertar en los amantes:

    ¡Qué fuese yo tan ignorante que, ya que pasaba por semejante flaqueza, viniese por interés a dar en otra mayor, loar en las conversaciones en presencia de aquellos que pretendían ser galanes de mi esposa, las prendas y partes buenas que tenía, pidiéndole y aún mandándole que descubriese algunas cosas ilícitas, pechos, brazos, pies y aun y aun... -quiero callar, que me corro de imaginarlo- para que viesen si era gruesa o delgada, blanca morena o roja' (II 457) (énfasis añadido)6

    El negocio del entretenimiento y el deseo, es una forma de empresarial en la que es necesario tener una actitud pragmática. Saber jugar las cartas del disimulo en una situación de deshonra.7

    Así mismo esta novela contiene elementos homoeróticos como lo señalan Carlos Rodríguez Matos en El narrador pícaro: Guzmán de Alfarache, y Benito Brancaforte, entre otros en su libro Guzmán de Alfarache ¿Conversión o proceso de degradación?, 8

    Dentro de la iconografía del período aparecen también subliminales representaciones de la sexualidad y sus modalidades. Janis A. Tomlinson y Marcia L Wells, analizan las implicaciones homoeróticas en la representación pictórica de Murillo y su relación con el lazarillo de Tormes en "Picturing the Picaresque: lazarillo and Murillo's Four Figures on a Step".9

    En la literatura del período existen más referencias a las relaciones homosexuales. En El buscón, Don Pablos describe con tono satírico y escatológico a los homosexuales que están en la cárcel. 10

    La condenación de la Iglesia a las relaciones entre sexos iguales, están en las doctrinas de los agustinos y Padres de la Iglesia ya en el período medieval quienes clasificaron la homosexualidad:

    ...as illicit form of lust (luxuria), contrary to nature, likely to consign its perpetrators to the fines of Hell. All forms of homoerotic relations were indiscriminately labeled as sodomy (sodomía) and were regarded in canon law and theology as the most heinous of sins, comparable to homicide. (Michael Goodich, The Unmentionable Vice: Homosexuality in the Later Medieval Period, IX)

    En La sabia Flora malsabidilla de Salas Barbadillo (1621), 11 podemos ver una escena de homoerotismo entre dos cortesanas. Flora y Camila -personajes de esta novela dialogada-, a la hora del almuerzo mandan a cerrar todas las puertas de la casa:

    Cerradme hasta las puertas de la calle; y v.m, señora Camila sosiéguese, por mi amor, que ha de ser hoy mi huéspeda. Vuelvo á decir que se cierren todas las puertas y ventanas, y nosotras retirémonos á la pieza de enmedio, porque allí, aunque se haga más ruido, no se oye en la calle. (316)

    A partir de este momento se producen una serie de episodios cargados de erotismo. En un festivo regocijo, Flora y Camila mezclan al exceso del deleite de la comida, lo erótico. Debajo de las expresiones de placer por la comida, subyace un fuerte carácter erótico que se explícita aún más con la llegada de Claudia, que es un hombre que entretiene a Flora y Camila en un continuo juego de equívocos y que funcionará (Claudia/ Claudio/ Federico) como personaje que será clave en la trama de la novela. En una habitación llena de luz, con ventanas a jardines interiores, Flora y Camila se solazan con la vista y el gusto de la comida. Camila exclama: !¡Oh, que buen melón, qué dulce! Ignorantes andan los poetas en no comparar el gusto y el deleite de los amantes á un melón como éste." Y más adelante: "la cara deste torrezno y la del capón que viene á su lado me enamoran mucho" (316-317). Y continúa Camila deleitándose con la comida, siempre en un doble sentido:

    ¡qué verduras, que tocino, qué buena pierna de carnero, qué gentil lomo de vaca! Esto que está deshecho parece gallina y aquellos pedazos son lengua que, aun aquí dividida, habla maravillosamente (317)

    La relación entre Camila y Flora se erotiza aún más cuando Flora se arroja agua en los senos, lo que hace exclamar a Camila con gran excitación:

    ¡Jesús, Jesús, y qué grande golpe de agua!...... ¿Qué es esto? ¿Estáis loca? ¿Segunda vez os le echais á pechos? Vos debéis de encenderos; á fe que es grande el fuego donde aun tanta agua parece poca. (318).

    Flora le pide que venga todos los días a refrescar su pecho ardiente y como postre del festín le promete el placer de una prima suya: "agora que están levantados los manteles, os tengo de servir el mejor plato: veréis una prima mía [Claudia/Claudio] que, cantando con mil gradas, sabe decirlas y aun hacellas" (318). A lo que Camila se apresura a decir: "Hacedla que venga luego donde, regalándome yo con su vista, me halague con escucharla, y la pague con besos y abrazos el precio debido á sus acentos dulces". (318-319)

    El lenguaje erótico y las sugerencias de una atracción sexual entre Flora y Camila, el juego sensual de éstas permite poner en evidencia las posibilidades transgresivas sexuales que, a pesar de las estrictas prohibiciones y castigos en la época, era una costumbre conocida en la gente dedicada al placer en las cortes.12 Flora hace una referencia al lesbianismo y la homosexualidad al advertir a Camila que su prima no se permite ciertas caricias y familiaridades entre mujeres:

    Adviértoos, amiga, que en ninguna manera se consciente hacer estos regalos que unas mujeres usamos con otras, porque tiene condición esquiva, aunque muy cortés, y seguiríase desto quedar todas con disgusto, y yo con la mayor parte. (319)

    Todo este juego de ambigüedades genéricas sexuales, nos lleva a pensar que Salas Barbadillo transgrede no sólo los bordes genéricos en la literatura sino también traspasa los limites permisibles en la época al crear el juego de equívocos, poniendo en entredicho las actitudes sexuales de los personajes, todo esto para revelar el estado de cosas en la sociedad de su tiempo. 13

    Entonces, nos planteamos la pregunta: ¿en estos textos donde predomina lo visual, se pretendía describir algo que era permitido por la sociedad, o por el contrario era una transgresión a la norma y por consiguiente al control ideológico y de la sexualidad?

    Uno de los mecanismos de control social fue la prohibición de libros, o al menos partes de los textos, que la censura consideraba que atentaban contra la ideología dominante. Y no solamente la censura funcionaba de esta manera. Existía también la prohibición implícita de la lectura -sobre todo a las mujeres-, a pesar de la enorme cantidad de lectores. A partir de lo que se ha denominado la primera modernidad, el libro es un artefacto tecnológico que debe ser muy bien vigilado por la cultura autoritaria y católica de Europa, especialmente de España. El temor a la lectura privada se basaba en las posibilidades transgresoras por la reflexión íntima y re-creación de las fantasías del lector. Esto lo explica muy bien un hombre de la época, Cervantes. No es gratuito que Cervantes, en clara oposición al teatro público que reforzaba la ideología autoritaria, apelando a ese "desocupado lector", escribiera sobre sus Comedias y Entremeses nunca representados, los cuales contienen elementos erótico-jocosos, que sus piezas están escritas "para que se vea de espacio lo que pasa apriesa, y se disimula o no se entiende cuando las representan". Tal lector tiene en su solitaria lectura, mayores posibilidades de recrear y dar vuelo a su imaginación escenas que explicitan comportamientos obscenos y/o que transgreden los postulados de la cultura oficial.

    Como hemos visto en los textos narrativos y como se puede comprobar al mirar pinturas desde el siglo XVI, la mujer es el objeto de la mirada masculina, sobre todo las representaciones de la mujer desnuda o con accesorios que contribuyen, como una segunda piel, a impulsar el deseo y el placer del que mira. En la obra, La Venus de Urbino, de Tiziano, vemos en primer plano una mujer que nos mira incitandonos a ser mirada. Recostada en un divan, en una actitud de espera, sus ojos que nos observa, hacen que dirijamos nuestra mirada hacia su pubis, desprovisto de vellosidad, que es acariciado - y no tapado-, y si miramos con atención la languidez de su rostro, la leve sonrisa de placer y la brillantez de sus ojos, convierte al espectador en voyeur, excitando su deseo sexual ante la visión de una mujer desnuda en el acto de la masturbación. ¿Estamos ante la presencia de un objeto de placer que despierta las más recónditas fantasías? ¿qué diferencia existe entre esta tela y una fotografía en la que la mujer es objeto de la mirada masculina? Podemos problematizar el asunto si el espectador es una mujer, o ¿si por ser considerada una obra de arte canónica no entra en la categoría de lo obsceno y pornográfico? No tengo una respuesta. Pero se podría pensar que no hay diferencias entre esta Venus que se acaricia obteniendo placer sexual y una actriz pomo que se muestra e invita al espectador a gozar y compartir el placer a través de la mirada.

    Gilles Néret, quien escribe los ensayos del libro Twentieth Century Erotic Art, afirma que el cuerpo de la mujer: "ha sido transformado en una imagen esquemática, se ha simplificado, alargado, aplanado, hinchado y reventado. Se oscila entre la delgadez y la gordura, entre el monstruo y la bestia "(11) Esta afirmación nos lleva a pensar que el ensayista concibe el cuerpo de la mujer como objeto. Nerét continúa con una aseveración que en lugar de liberar ese cuerpo, lo limita, apelando al erotismo:

    Solamente el erotismo puede preservar la imagen de la mujer de esas metamorfosis kafkianas; mediante el erotismo se la mantiene dentro de los limites que marcan las diferencias entre lo animal, lo vegetal y lo mineral. (11) (énfasis añadido)

    Esto se puede ver de modo problemático si se concibe ese mantenerse dentro de tales limites a través de la erotización del objeto del placer y de la mirada que cosifica la mujer. Así, como arguye Annette Kuhn en relación a la imagen pornográfica y la apelación al espectador:

    ...el cuerpo de la mujer queda convertido en espectáculo y la puesta en escena de las representaciones del cuerpo de la mujer cosificada de varias formas tanto para provocar la mirada del espectador como, en el mismo proceso, su exitación sexual. (127)

    Ahora bien, podemos problematizar el asunto aún más cuando el objeto de la mirada es un hombre desnudo fotografiado en poses que son explícitamente sexuales, lo cual es obsceno desde el punto de vista de la cultura ideológica y autoritaria. Para terminar, dejando esas interrogantes voy a citar a Ballard que al referirse a su novela Crash dice lo siguiente:

    El amasijo de hierros retorcidos en los diarios holocaustos automovilísticos, es una metáfora total de la sociedad contemporanea ... y la sensualidad asociada al delirio tecnológico se transforma en pornografía, la cual, en cierto modo es la forma narrativa más interesantemente política, pues muestra cómo nos manipulamos los unos a los otros de la manera más despiadada

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